URGE GENERAR ACUERDOS PARA EL DESARROLLO NACIONAL

El 10 de diciembre acaban cuatro años de un profundo y desolador retroceso para la Argentina. El gobierno del PRO/Cambiemos implementó una política de apertura económica y valorización financiera que deja una pesada herencia para el gobierno de Todos que comienza el 10 de diciembre: Tres años de caída de PBI; 17.000 pymes menos de las que había en 2015; veinte meses de caída consecutiva de la producción industrial; 16  millones de personas viviendo bajo la línea de pobreza, que supera el 50% entre las niñas y niños menores de 14 años; más de dos millones de desocupados, una cifra superior aún de subocupados; aumento de la informalidad y una inflación descontrolada en un contexto de caída del consumo.

La herencia que deja la política económica de apertura y valorización financiera del presidente Macri demanda de una política económica que ponga el eje en la defensa de la producción nacional y la creación de empleo. Para eso, se necesita un Estado fuerte que planifique el desarrollo. Nuestro presidente electo, Alberto Fernández, es consciente como nadie de esta necesidad e hizo un anuncio que debemos celebrar: la necesidad de conformar un Consejo de Desarrollo Económico y Social.

Cuando fui diputada de la provincia de Buenos Aires presenté un proyecto creando un Consejo de Desarrollo, que infelizmente no fue aprobado. Las virtudes de los consejos de desarrollo son múltiples: planificar el desarrollo, generar políticas públicas de modo democrático y participativo, coordinar las expectativas de empresarios y trabajadores, anticipar escenarios críticos de los diferentes sectores de la economía. Elementos que forman parte de lo que la literatura sobre Estados desarrollistas llaman “gobernar el mercado”. Eso que desprecian les neoliberales, pero que es imprescindible para recuperar un proyecto productivo. Todo proyecto desarrollista implica la acción colectiva de una variedad de actores con intereses contrapuestos y capacidad de presión diferentes. El Estado es, necesariamente, árbitro en esa puja de intereses.

Argentina tiene una larga historia en materia de planificación del desarrollo. En 1946, durante el primer gobierno del presidente Perón, se proyectó el Primer Plan Quinquenal, para el período 1947-1951. El Segundo Plan Quinquenal, interrumpido por el golpe de Estado cívico-militar de 1955, abarcaba el período 1953-1957. A lo largo de la historia hubo diferentes intentos para planificar el desarrollo: CONADE, durante el gobierno de Arturo Frondizi; Sistema de planeamiento y acción para el desarrollo en 1966; Plan Nacional de Desarrollo y Seguridad en 1971; el Plan Trienal para la Reconstrucción y Liberación Nacional, en el período 1974-76. Durante el gobierno del Dr. Alfonsín, se llevó a cabo el Informe Okita, con la colaboración del Gobierno del Japón se realizaron informes sobre diferentes áreas (como el transporte, los sectores económicos y el comercio exterior) y recomendaciones basadas en la experiencia japonesa para aumentar la competitividad de la industria con el rol del estado como orientador y regulador.

La situación es angustiante. El gobierno del PRO/Cambiemos deja, como ha dicho nuestro gobernador electo Axel Kicillof, tierra arrasada. Poner en marcha una política económica y social de ruptura con el neoliberalismo que devuelva la dignidad a les millones de argentines que quedaron fuera del proyecto macrista demanda hacer aquello que los neoliberales consideran aberrante: recuperar el Estado, dotarlo de capacidades y devolverle su rol de gobernar el mercado.  El Consejo Económico y Social tendrá, sin lugar a dudas, un lugar preponderante en esa tarea.

MALVENIDO, RIESGO PAÍS

El riesgo país es un termómetro de cómo los mercados evalúan la capacidad de pago de un país respecto de la deuda emitida a través de los Bonos que emite para financiarse. La suba del riesgo país esta indicando que el mercado no ve posible que la economía argentina, genere los dólares suficientes para hacer frente a las próximas obligaciones.

Del mismo modo una empresa se financia o a través de los bancos o del mercado de capitales, para lo cual emite un titulo de deuda o emite acciones.
Cuando los bancos evalúan un crédito evalúan la capacidad de pago de esa empresa y analiza el contexto global en el que se desenvuelve y si lo que produce se venderá al mercado interno o al exterior.

En ese análisis, los bancos evalúan si la empresa va a generar ingresos que le permita pagar la deuda, además de otros gastos esenciales para su funcionamiento.
Si la empresa genera algunas dudas o esta muy ajustada, los bancos le suele cobrar una mayor tasa de interés, cubriéndose del riesgo al que se expone si la empresa no paga.

En el caso de la economía argentina el análisis no es distinto; si se observa que un país no crece y no genera los ingresos suficientes generados por las ventas al mercado interno y externo, los tenedores de esos Bonos evalúan que mas temprano que tarde no podrá pagar esa deuda.

En ese contexto, el mercado que se manifiesta a través del índice de riesgo país, refleja que ante mas debilidad del pagador, en este caso Argentina, la tasa de interés será: la básica (que es la del bono del tesoro americano mas el riesgo país), que hoy asciende a 947. Esto significa que a la tasa del bono americano (ejemplo 3%) hay que sumarle 9,47, es decir 12,47%.

Hoy el Gobierno pretende justificarse como lo viene haciendo desde que asumió, diciendo que este riesgo país es producto de que el mercado se asusta con la posibilidad de que gane Cristina, y eso hace que ante ese temor los tenedores de bonos venden sus bonos y eso hace perder su valor aumentando el riesgo país.

El valor del riesgo país cuando asumió Macri era de 485 puntos. En Abril de 2016 bajó a 390 puntos y bajó a 342 cuando gano las elecciones, a pesar que las elecciones legislativas las gano bien pero con un resultado provincial parejo con CFK.
A partir de abril de 2018 supero los 400 puntos y no para de escalar.

Una economía que hizo caer el nivel de actividad económica, disparó la inflación a niveles casi insostenibles, pulverizando el salario y las jubilaciones, y dinamitó el mercado interno, con desocupación, cierre y concurso de empresas tanto pequeñas como grandes, no hizo más que confirmar al tan mentado mercado que no es una economía lo suficientemente solida como para esperar que, en el futuro próximo, pueda hacer frente al pago de los compromisos.

En consecuencia, justificar que el mercado tiene expectativas negativas por un posible triunfo de CFK es absolutamente falso.
Si bien es sabido que el mercado no es pro Cristina, ¿cuál seria la razón que pondría calma al mercado y haría bajar el riesgo país? Porque a decir verdad no se observa ni un equipo ni un plan económico que seduzca al mercado.
Por otra parte, el mercado:
¿Prefiere una economía que solo garantiza un circulo vicioso de menor actividad económica, menor recaudación y mas ajuste?
¿Que prefiere y da certidumbre al mercado?
¿Una industria que se encuentra al 50% de la capacidad instalada?
¿Una fuerte desaceleración de la construcción?
O incluso un sistema financiero que acusa mayor morosidad y que ha sido inundado de Leliq y Letras que emite el BCRA, cuyas tasas altísimas de interés no solo generan mas deuda interna porque el Banco Central debe emitir pesos para pagar los intereses, sino que genera que haya más incentivos para que los bancos no presten y pongan el dinero de los depositantes en esas letras que generan mucha rentabilidad y menos riesgo.

En consecuencia, el mercado le teme al supuesto populismo o una salida productivista o a la actual timba financiera que solo esta generando una bomba que habrá que desactivar tarde o temprano. Esta bomba es precisamente la que esta a punto de estallar y cuyo «tic tac» mas evidente esta marcado en el ritmo que marca el tan mentado riesgo país.

Por ultimo, hay que destacar algo que nadie lo dice:
el Fondo de Garantia de Sustentabilidad que maneja el ANSES y que es el dinero que atesora los aportes de los trabajadores para ser usado para el futuro cobro de las jubilaciones, esta compuesto en un porcentaje sustantivo por títulos públicos de deuda del Estado Argentino. De modo que el aporte negativo que genera a los futuros jubilados el actual incremento del riesgo país no hace mas que afectar a los futuros jubilados; es decir que cuando se habla tan livianamente de este indicador, el Gobierno debería entender que también sus errores los pagamos todos los argentinos, pero además los jubilados por partida doble.